Resumen
Con esta serie de artículos se pretende abordar el tema de la arquitectura vernácula y la sostenibilidad desde dos enfoques, el teórico y el práctico: Desde un punto de vista teórico partiendo de la definición de arquitectura vernácula y planteando resumidamente la problemática medioambiental a la que nos enfrentamos si no cambiamos nuestros hábitos. Y desde un punto práctico, ofreciendo ejemplos de la aplicación en la arquitectura actual de los conocimientos de la arquitectura vernácula.
Presentación
Desde los tiempos antiguos, el hombre constituyó comunidades para la mejor protección, por razones económicas o para satisfacer la necesidad de contacto humano. Los primeros aldeanos construyeron con materiales locales en lugares elegidos por su aptitud para la defensa u horadados en la propia tierra. En las zonas forestales, el ser humano vivía en los árboles o construía con madera; en las regiones rocosas, se refugiaba en cuevas o edificaba en piedra. Este tipo de arquitectura es la que se conoce como arquitectura vernácula -aquella no diseñada por arquitectos, generalmente con materiales locales y que se corresponde con criterios culturales y metodologías constructivas muy arraigadas al lugar en donde surgen.
Con todo, los recursos limitados estimularon al hombre a descubrir y trabajar con simples materiales en el ámbito de su dominio. “El acto de habitar”, surge espontáneamente como una respuesta del hombre a las condiciones del medio externo que debe enfrentar para construir sus viviendas, aportando parámetros propios y locales de autoconstrucción, creando de este modo ciertos tipos de configuraciones arquitectónicas y urbanas básicas, que orientaron el desarrollo de sociedades al crear patrones de accesibilidad al medio natural en distintas latitudes del mundo. Se establecen así las primeras tipologías de habitáculos móviles, nómadas y permanentes, generando de este modo diferencias de morfologías constructivas en el proceso del hacer con intención un espacio habitable, de encontrar inicialmente el cobijo.
Pero esta tradición inmemorial, que abarca desde las cabañas de barro y paja de las tribus africanas a nuestros caseríos de piedra y madera, ha entrado desde la segunda mitad del siglo XX en una inexorable decadencia. El progreso tecnológico y las nuevas demandas de la sociedad han ido mellando este sistema, y poco a poco se ha dejado de lado la arquitectura vernácula.
Deberíamos darnos cuenta de la relación fundamental que el hombre ha tenido siempre con la naturaleza. Las primeras construcciones de la humanidad simplemente protegían a los hombres de temperaturas hostiles y de intrusos. Hoy tenemos normas sociales que requieren otras maneras de considerar el problema. Disponemos de nuevos materiales que exigen nuevas respuestas. Tenemos una nueva tecnología que solicita una nueva forma de crear. Pero también nos estamos cargando el planeta y sus recursos.
Debemos cambiar nuestro tipo de vida y sobretodo nuestra forma de construir. Para ello, considero que un mejor entendimiento de los sistemas tradicionales puede ayudarnos a encontrar un acercamiento más holístico a la arquitectura en general, un acceso que considere tanto los criterios locales como globales de la protección del medio ambiente.
Sobre la autora del trabajo
Nuria Fernández Usó (Barcelona, 1977). Graduada en Diseño de Interiores por la Escuela Elisava (centro adscrito a la Universidad Pompeu Fabra) y Bachelor of Arts with Honours in Design of the University of Southapton at Elisava (2004). Ha trabajado en diversos estudios de interiorismo de Barcelona, colaborando en todo tipo de proyectos, hasta el día de hoy. En Julio de este año obtiene el Máster de Diseño y Arquitectura por la Escuela Elisava, donde se involucra mayormente en temas de imagen y sostenibilidad en el mundo de la arquitectura. Es por ello que acaba colaborando con un proyecto de cooperación de arquitectura sostenible en M’hamid, un pueblo bereber del sur de Marruecos.
Posted by Núria Fernández Usó at October 15, 2010 Archived In Arquitectura